TLE-Terapia de Liberación Espiritual
¿Alguna vez tu pareja te dijo que hay momentos en los que tú pareces otra persona?…
¿O has sentido que hay momentos en los que no eres tú?…
¿Alguna vez has experimentado como si hubiese otra voluntad en tú interior que te impulsara a hacer cosas que no querías hacer? …
O, por el contrario: ¿has sentido que algo inexplicable te frena o te pone obstáculos cada vez que quiere emprender algo nuevo, o una tarea importante?…
¿Ha tenido pensamientos extraños u obsesivos, como si estos no te pertenecieran?…
¿Es posible que en nuestro comportamiento y decisiones vitales seamos influenciados mental, emocional y espiritualmente por la acción de una Energía Interferente Pensante, o una Ente Extraña?…
En el transcurso del trabajo terapéutico con la regresión es frecuente que el terapeuta descubra que los síntomas que presenta el paciente no se deban a un trauma vivido por este, sino, a la Reacción de una Energía Extraña que ha Invadido el Subconsciente de la Persona.
Esta Invasión del Subconsciente es lo que clásicamente se ha conocido como la Posesión Espiritual o el acoplamiento de Energías Astrales Interferentes.
El Dr. José Luis Cabouli, maestro reconocido en Terapias de Vidas Pasadas y de Posesión Espiritual, en su libro de Terapia de Posesión Espiritual, revela mediante historias reales su experiencia clínica de dieciocho años en el trabajo terapéutico con el Fenómeno de la Posesión Espiritual.
Las Terapias de Vidas Pasadas, y las Terapias de Des/Posesión Espiritual nos permiten resolver muchos de los misterios y conflictos que tenemos y hemos tenido en nuestra(s) vida(s), mostrando y reviviendo mediante esas historias vividas, reales o no, esas experiencias guardadas en nuestro subconsciente durante mucho tiempo.
Esas experiencias y esas historias o conflictos que hemos vivido y no se han resuelto en esos tiempos, nos complican la vida en muchas ocasiones.
Esos conflictos para poderlos resolver, necesitamos volver de alguna manera a ese tiempo y a esa situación y resolverlo allí mediante el trabajo terapéutico de la Des/Posesión Espiritual que responde a estos interrogantes, a esas preguntas que nos hacemos y no tienen respuesta, y abre un camino real para la resolución de muchos conflictos Mentales, Emocionales y Espirituales.
La Técnica trata sobre lo que histórica y culturalmente se ha conocido como la posesión del cuerpo de una persona viva por un espíritu desencarnado.
Sin embargo, desde esta misma Introducción quiero dejar en claro que, aunque en apariencia una persona pueda parecer poseída, no existe una verdadera posesión del cuerpo….
Lo que ocurre en realidad es que el psiquismo de una persona difunta o de una entidad espiritual no encarnada, se mezcla parcial o totalmente con la mente subconsciente de una persona viva, ejerciendo un grado variable de influencia sobre ésta.
Un alma o espíritu desencarnado es una forma de energía que, bajo determinadas condiciones, puede adherirse y quedar atrapada en el campo vibratorio de una persona viva.
Cuando esto sucede, el alma desencarnada actúa como un campo de energía interferente, provocando en la persona afectada una serie de efectos que clínicamente se manifiestan como alteraciones en los procesos mentales, las emociones, el comportamiento e incluso en el cuerpo físico.
En particular, la voluntad y la energía vital de la persona pueden hallarse seriamente comprometidas ya que la entidad se convierte en un verdadero parásito en el campo energético mórfico de la persona.
Lo que llamamos posesión espiritual entonces, es el resultado de la acción de una energía Intrusa sobre el campo de energía de una persona viva, esto se puede ver mediante una bioelectrografía de imágenes de la cámara Kirlian.
Aunque todavía seguimos utilizando el termino posesión espiritual por el uso y las costumbres de toda la vida, es más apropiado hablar de influencia o interferencia espiritual, energías o entidades interferentes, algunos terapeutas llaman a este fenómeno adherencia de espíritus.
Otro punto que hay que dejar en claro es que, tampoco existen los demonios
tal y como hemos creído que existían, aunque a veces algunas entidades interferentes se comporten como si lo fueran.
El término demonio viene del griego daimon y significa genio o espíritu entre los antiguos griegos un daimon era una entidad espiritual que tanto podía ser buena o mala, según su accionar. El mismo Sócrates atribuía su inspiración a un daimon.
La interpretación y redacción posterior del Nuevo Testamento circunscribió el uso del término daimon para designar sólo a los espíritus malignos.
Desde entonces todos los daimons son malignos sin discriminación y la acción que ejercen sobre una persona determinada se conoce como posesión demoniaca.
En la práctica clínica, los demonios no son otra cosa que almas desencarnadas —la mayoría familiares— que han extraviado o no encuentran su camino hacia la Luz y por eso las denominamos almas perdidas.
Aunque casi siempre la acción de estas entidades resulta perjudicial para la persona afectada, no dejan de ser Almas en sufrimiento o Entes que necesitan de nuestra ayuda y comprensión y, sobre todo de nuestra compasión.
Por mi parte, yo soy terapeuta: no soy un exorcista.
Como terapeuta mi objetivo ha sido y es siempre el mismo: aliviar el dolor y ayudar en la sanación del alma, sólo que en este caso la acción terapéutica se extiende más allá de la persona que viene a la consulta.
Para mí, el acompañante invisible de la persona, sea un familiar fallecido o una entidad oscura, es un paciente más que requiere de mi asistencia y como tal lo voy a tratar.
Como todo paciente que se presente en la consulta, algunas de estas entidades perdidas aceptaran mi ayuda de buen grado, otras se resistirán un poco y habrá aquellas que no querrán saber nada y abandonaran ese cuerpo físico del cliente.
Me imagino que para algunas personas y, sobre todo, para muchos terapeutas, la sola lectura de esta introducción puede parecer insólita o impropia de un profesional que ha pasado por los claustros académicos.
Sin embargo, en el transcurso del trabajo terapéutico con la hipnosis y la regresión, es inevitable que en algún momento el terapeuta se encuentre con este fenómeno como el origen de algunos de los síntomas que presenta el paciente.
Más aún, si yo, terapeuta, tan solo admito este fenómeno como una posibilidad, tarde o temprano me voy a encontrar con esta experiencia, sin importar la técnica terapéutica que emplee.
Si trabajo a conciencia, si estoy atento, si busco el origen del problema que presenta el paciente y si permito que el alma perdida se manifieste libremente, me voy a encontrar con esta realidad.
El trabajo de muchos años con la Terapia de Vidas Pasadas (TVP) me ha enseñado a mantener mi mente abierta y permitir que suceda lo que tenga que suceder.
Así aprendí que, sin importar si parece extraña o descabellada una experiencia, si se permite que esa experiencia se produzca y se desarrolle completamente, el paciente estará haciendo su trabajo interior, el trabajo de su Alma.