LA IMPORTANCIA DE “LO QUE DIGO” Y “CÓMO LO DIGO».
«No te van a querer ni los perros», era la frase que ella siempre usaba para reñir a sus hijos cuando se portaban mal.
Primero, venía el cachete y después, como de remate, esta frase punzante… aguda.
Seguramente… si le preguntamos…dirá que los educó con amor.
Y en nombre del amor dijo frases como estas…….
Ella estaba celebrando sus 19 y él en la cocina…. preguntó Carlos en el cumple de su hija.
«¿Quién quiere otro pan con tomate y jamón?»…….
«¿Quién quiere otro pan con tomate y jamón?», insistió.
«Tú no, mi amor, que estás muy gorda», fue la frase que disparó delante de todos sus amigos.
Ella se puso roja de vergüenza, un nudo enorme le cerró la garganta y no comió más.
Se levantó despacio y la soledad de su cuarto adolescente fue el mejor refugio hasta la madrugada del día siguiente.
El padre murió preguntándose qué hizo mal esa noche………
«Vamos, no seas mariquita», le dijo su profesor de natación cuando él –que en ese momento tenía 6 años– pidió una toalla al salir de la ducha porque tenía frío.
Y todos sus amigos empezaron a reírse.
«Mariquita, mariquita», le gritaron. Y el profesor, lejos de hacerlos callar, los alentó…
Nunca más volvió a nadar.
«Eres un elefante dentro de la clase», le dijo su profesora de Dibujo el primer día en primer año de secundaria.
Ella venía de una primaria impecable, donde Dibujo era su materia preferida.
Y era… para hacer honor a la verdad, una joven promesa.
Ese año, suspendió Dibujo.
Volvió a dibujar 28 años después, cuando –recibiendo terapia– descubrió cuánto la había inmovilizado esa frase.
La montaña de los 7 colores en el Cuzco, fue el lugar elegido para festejar sus 10 años de casados. Caminaban por los riscos, todos los turistas en fila.
Ella iba delante; él…detrás.
«Tu culo me tapa todo el sol», fue la frase que eligió él para hacer un chiste.
Y luego no entendió por qué esa noche ella se encerró en el baño a llorar.
Son frases que no te matan, pero te marcan para toda la vida.
Frases de lapidarias.
No importa cuántas horas de terapia le dediques a deshacerlas, ellas están ahí… rondando… para reaparecer sin previo aviso.
Son frases que, cuando las cuentas parece que estás exagerando, que no pudieron ser así, que quizá las recuerdas mal…
Entonces descubres la crudeza de esas palabras.
Lo bueno es que un día, porque ese día –creedme– finalmente llega, te sacas uno por uno todos los puñales que te clavaron en el cuerpo y en el alma…te haces un sana, sanita, colita de rana…………. y descubres que no fueron dichas con odio, que los responsables de decirnos semejantes frases son seres que cargan a su vez, con otras frases.
Y entonces llega el perdón.
Y perdonamos.
Más adelante –bastante más adelante– viene la compasión.
Es ahí cuando volvemos a sentirnos felices, con ganas de caminar por las montañas del Cuzco más allá del tamaño de nuestro culo………..de nadar y gritar: «Tengo frío, tráeme una toalla»…………..de hacer una lista con toda la gente que te quiere.
Porque no solamente te quieren los perros……
Tratemos de pensar antes de hablar… ya que las PALABRAS QUE DUELEN, tardan muchos años en salir del corazón del otro……y a veces……..no saben cómo………y no salen………y siguen marcando y siguen doliendo…….
¿Qué opináis?
Mejor medir las palabras……..
(Autor desconocido)
Gracias, muchas gracias. Tengo mucho que aprender y que callar.