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Una sabia y conocida anécdota árabe dice que……

En una ocasión, un Sultán soñó que había perdido todos los dientes.

Después de despertar, mandó a llamar a un Adivino para que interpretase su sueño.

– ¡Qué desgracia, Mi Señor! – exclamó el Adivino………..Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de Vuestra Majestad.

– ¡Qué insolencia! – gritó el Sultán enfurecido……………¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa?

¡¡¡Fuera de aquí!!!

Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos.

Más tarde ordenó que le trajesen a otro Adivino y le contó lo que había soñado.

Éste, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo:

-¡Oh mi Señor!………..Gran felicidad os ha sido reservada…

¡El sueño significa que sobreviviréis a todos vuestros parientes!

El semblante del Sultán se ilumino con una gran sonrisa y ordenó le dieran cien monedas de oro.

Cuando el adivino salía del palacio, uno de los guardias le dijo admirado:

-¡No es posible!………………la interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que el primer Adivino.

No entiendo porque al primero le pagó con cien latigazos y a ti te paga con cien monedas de oro…

-Recuerda bien, amigo mío- respondió el segundo Adivino……………que todo depende de la forma que decimos las cosas… uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender el arte de comunicarse.

De la comunicación depende, muchas veces…… la felicidad o la desgracia…. la paz o la guerra.

La verdad se ha de decir siempre pero…………….. la forma que elijamos para decirla es lo que puede acarrear serios problemas

 

Anónimo

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