En el vientre de una madre había dos bebés.
1- Uno le preguntó al otro:
– Crees en la vida después del parto?
2- El otro respondió:
Por supuesto.
Tiene que haber algo después del parto.
Tal vez estemos aquí para prepararnos para lo que vendrá más tarde.
1- Tonterías, dijo el primero.
¿Qué clase de vida sería esta?
2- El segundo dijo:
No lo sé, pero habrá más luz que aquí.
Tal vez podamos caminar con nuestras propias piernas y comer con nuestras bocas. Tal vez tendremos otros sentidos que no podemos entender ahora.
1- El primero dijo:
Esto es absurdo.
El cordón umbilical nos proporciona nutrición y todo lo que necesitamos.
El cordón umbilical es muy corto.
La vida después del parto está fuera de discusión.
2- El segundo insistió:
Bueno, supongo que hay algo y tal vez sea diferente de lo que es aquí.
Tal vez ya no necesitemos este tubo físico
1- El primero cuestionó:
– Tonterías, además, si realmente hay vida después del parto, ¿entonces por qué nadie ha vuelto de allí?
2- Bueno, no sé, dijo el segundo, pero seguramente encontraremos a mamá y ella nos cuidará.
1- El primero respondió:
– Mamá?
¿Realmente crees en mamá?
Esto es ridículo.
¿Si mamá existe, entonces dónde está ahora?
2- El segundo dijo:
Ella está a nuestro alrededor.
Estamos rodeados por ella.
Somos de ella.
Vivimos en ella.
Sin ella este mundo no sería y no podría existir.
1-Dijo el primero:
Bueno, no puedo verla, así que es lógico que no existe.
2- A lo que el segundo respondió:
«A veces, cuando estás en silencio, si te concentras y realmente escuchas, podrás entender su presencia y escuchar su voz amorosa.»
Este fue el modo en que el escritor húngaro (Útmutató un Léleknek) explicó la existencia de Dios.
Uno de los textos más hermosos que he leído.